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La Tierra, en el preludio de su sexta extinción masiva

 

La Tierra, en el preludio de su sexta extinción masiva

Tomado de: http://www.abc.es/ciencia/abci-tierra-preludio-sexta-extincion-masiva-201707102105_noticia.html

 

Un estudio muestra cómo el impacto humano está provocando un drástico descenso de las poblaciones de especies animales en todo el planeta

 

J. DE J. Madrid - Actualizado: Guardado en: Ciencia
La tala de bosques tropicales ha contribuido a la disminución de la población en muchos animales, incluido el gibón de Borneo

Hace un par de años, un amplio grupo de investigadores de universidades e instituciones científicas de distintos países advertía en la prestigiosa revista Science de que la Tierra ha entrado en una era de extinción masiva sin precedentes desde que los dinosaurios desaparecieron hace unos 66 millones de años, cuando un gran meteorito golpeó lo que hoy es la península del Yucatán en México. Pero esta vez, la sexta en toda la historia del planeta, es el ser humano el que está provocando la gran destrucción. Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), el fantasma de la extinción se aparece al 41% de todas las especies de anfibios y al 26% de todos los mamíferos debido a la pérdida de hábitat, la sobreexplotación, los organismos invasivos, la contaminación y el cambio climático.

Dos especies de vertebrados se extinguen cada año como promedio, pero nadie se pone de luto porque el cachorrito enano de Potosí ya no se encuentre en la naturaleza. Investigadores de la Universidad de Stanford en EE.UU. y la Nacional Autónoma de México creen que mucha gente no se da cuenta de la amenaza que supone la pérdida de biodiversidad porque no afecta directamente a sus vidas o creen que no es para tanto. Por ese motivo, han publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) un estudio que mira más allá de las extinciones puntuales de especies para proporcionar una imagen clara de cuáles son las poblaciones animales que descienden en todo el mundo. Y la conclusiones son aterradoras.

«Es una aniquilación biológica que ocurre a nivel mundial, aunque las especies a las que pertenecen estas poblaciones todavía están presentes en algún lugar de la Tierra», dice Rodolfo Dirzo, profesor de biología en Stanford y coautor del estudio.

Los investigadores recogieron datos de 27.600 especies de aves, anfibios, mamíferos y reptiles -una muestra que representa casi la mitad de las especies de vertebrados terrestres conocidas- y de 177 mamíferos bien estudiados entre 1990 y 2015.

El estudio encontró que más del 30% de las especies de vertebrados está disminuyendo en tamaño de población y rango geográfico. De entre los mamíferos, todos han perdido el 30% o más de sus hábitats y casi la mitad ha perdido más del 80%. Las regiones tropicales han tenido el mayor número de especies decrecientes, mientras que las regiones templadas han visto proporciones similares o mayores. Los mamíferos del sur y sudeste de Asia, donde todas las especies grandes de mamíferos analizados han perdido más del 80% de sus rangos geográficos, han sido especialmente afectados.

Los mapas del estudio sugieren que hasta el 50% del número de animales que una vez compartieron la Tierra han desaparecido, al igual que miles de millones de poblaciones de animales. Esto equivale a «una erosión masiva de la mayor diversidad biológica en la historia de la Tierra», escriben los autores.

«La pérdida masiva de poblaciones y especies refleja nuestra falta de empatía con todas las especies silvestres que han sido nuestros compañeros desde nuestros orígenes», dice el autor principal del estudio, Gerardo Ceballos, de la Universidad Nacional Autónoma de México. «Es un preludio a la desaparición de muchas más especies y al declive de los sistemas naturales que hacen posible la civilización».

Superpoblación humana y consumo excesivo

¿Por qué es importante la pérdida de poblaciones y de diversidad biológica? Aparte de ser lo que los científicos llaman un preludio a la extinción de especies, «las pérdidas nos roban servicios cruciales como la polinización de las abejas, el control de plagas y la purificación de los humedales», explican los investigadores. «También perdemos intrincadas redes ecológicas que involucran animales, plantas y microorganismos, lo que conduce a ecosistemas menos resistentes y lagunas de información genética que pueden resultar vitales para la supervivencia de las especies en un entorno mundial que cambia rápidamente».

«Tristemente, nuestros descendientes también tendrán que prescindir de los placeres estéticos y las fuentes de imaginación proporcionados por nuestros únicos homólogos vivos conocidos en el universo», dice Paul Ehrlich, de Stanford.

Mientras tanto, continúan los autores, el alcance general de las pérdidas de población deja claro que el mundo no puede esperar para abordar el daño a la biodiversidad. Por ese motivo, piden restricciones sobre los impulsores básicos de la extinción -la superpoblación humana y el consumo excesivo- y desafían a la sociedad a alejarse de «la ficción de que el crecimiento perpetuo puede ocurrir en un planeta finito».

 

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Correo del Maestro Núm. 65,octubre 2001
   
Los murciélagos a través del ojo de la ciencia - Bernardo Rodríguez Galicia

Únicos en su clase, los murciélagos son mamíferos que poseen la virtud de volar; cuentan con diversos hábitos alimenticios que van de lo frugívoro

a lo nectívoro, piscívoro, insectívoro, omnívoro e, inclusive, los hay hematófagos (murciélagos vampiros), es decir que se alimentan de sangre. Son de costumbres  nocturnas y se comunican, principalmente, por un complejo sistema de sonar.

La característica de volar, así como su aspecto físico, han dado origen, en gran cantidad de idiomas, al vocablo con que se designa a este animal. En alemán se le llama fledermaus, en sueco fladermus, en danés flagger-mur, ‘ratón que vuela’; en chino sein shii, ‘ratón celeste’; en náhuatl químich-papálotl, ‘ratón mariposa’; en francés chauve-souris, ‘ratón calvo’; en portugués y español morcego y ‘murciélago’, respectivamente, vocablos que quieren decir ‘ratón ciego’. Sin embargo, a pesar del amplio conocimiento físico que se tiene de estos animales, es increíble que existan tan pocas investigaciones sobre ellos. La mayoría de ellas se refiere a cómo realizan su vuelo, al contenido estomacal o alimenticio y a las patologías que transmiten a través de algunos virus como el de la rabia. Otras, las de carácter arqueológico o paleontológico, son las menos.

 
Estudios de murciélagos polinizadores

Quizá el papel ecológico más importante del murciélago es el de agente polinizador. De ahí el amplio número de trabajos realizados sobre este tema. Dichas investigaciones tienen su origen en la segunda mitad del siglo XVIII, sin embargo, las más importantes aportaciones se realizaron desde mediados del siglo XX. Destacan los trabajos de Baker y Harris, en Ghana, sobre las visitas de los murciélagos de los géneros Epomophorus y Nanonycteris a las inflorescencias de Parkia clappertoniana. En estos estudios se resalta la importancia de ambos murciélagos en el proceso de polinización de esta leguminosa a la cual llegan en busca de néctar, tal como lo demuestra un análisis estomacal.

En 1960, el científico brasileño Carvalho observó que ejemplares de Crescentia cujete (Bigniniaceae), Alexa grandiflora (Leguminosae), Hymemae courbaril (Leguminosae), Crataeva benthami (Capparidaceae) y Parkia gigantocarpa son visitados por tres especies de murciélagos: Glossophaga s. soricina, Phyllostomus d. discolory Phyllostomus h. hastatus. En su investigación, Carvalho trató de observar el comportamiento de plantas y murciélagos. El examen del contenido estomacal de algunos ejemplares capturados reportó la presencia de restos de insectos, restos vegetales, néctar, pulpa de fruta y granos de polen. Un año más tarde el mismo Carvalho estudió la alternancia de recursos alimenticios utilizados por los murciélagos ya mencionados y sugirió que esto obedece a sus necesidades fisiológicas (Quiroz, et al., 1986).

Ese mismo año (1961) Alcorn et al. verificaron la actividad polinizadora del murciélago del género Leptonycteris sobre el cactus gigante (Saguaro), Carnegia gigantea.

En México, Bernardo Villa (1967), al citar la dieta de los murciélagos mencionó también varios géneros como visitantes de diversas plantas: a Glossophaga lo observó frecuentando flores de Musa (Musaceae) y Lemaireocereus (Cactaceae); a Leptonycteris lo menciona sobreviviendo al cautiverio gracias a una dieta constituida por néctar de Ipomoea (Convulvulaceae) y a Choeronycteris lo encuentra cubierto de polen de la misma planta al ser capturado, al igual que a Hylionycteris, cubierto con polen de Teobroma (Sterculiaceae), (Quiroz, et al., 1986).

En 1969 Álvarez y González estudiaron el contenido palinológico del estómago de murciélagos mexicanos de la subfamilia Glossophaginae; el propósito era establecer los hábitos alimenticios y competencia entre estos mamíferos estimando la cantidad de granos de polen en sus tractos digestivos.

Baker y colaboradores, en 1971, efectuaron un trabajo con Ceiba acuminata y encontraron que sirve como fuente de alimento a varias especies animales que la visitan, incluyendo a los murciélagos. Los autores mencionan que los quirópteros actúan como verdaderos polinizadores.
 
Los hábitos alimenticios de los murciélagos son muy diversos. Hay especies carnívoras, frugívoras, piscívoras, nectívoras, hematófagas e, incluso, algunas que se alimentan de polen. En la fotografía podemos ver un murciélago frugívoro.

En la provincia de Guanacaste, Costa Rica, Heithaus et al. realizaron un estudio para establecer la posible relación y estrategias de la polinización de Glossophaga soricina y Phyllostomus discolor —ambos nectívoros— con respecto a la leguminosa de la especie Bauhinia pauletia.

Más tarde, Howell publicó un artículo en el que presentó los resultados obtenidos de las investigaciones que él realizó en México y Estados Unidos sobre la sensibilidad auditiva y vocalización ultrasónica entre murciélagos de la familia Glossophaginae, en el que menciona que existe una relativa diferencia entre las especies, la que está condicionada por sus preferencias alimenticias.

Sazima y Sazima (1977) encontraron en Brasil a Phyllostomus discolor, Glossophaga soricina y Anoura caudifera alimentándose con las flores de Bauhinia; observaron también a P. discolor visitar las flores de Lafoensia glyptocarpa (Lythraceae) y dedujeron que, dependiendo de la cantidad de flores que presente la planta, esta especie de murciélago llega a ella de manera independiente o bien agrupándose en manadas (Quiroz, et al., 1986). Finalmente, estos mismos autores en 1978 destacaron la importancia que tienen los murciélagos Glassophaga soricina y Corollia perspicillata en la polinización de la ‘flor de la pasión’, Passiflora mucronata (Passifloraceae).
 
La adaptabilidad de los murciélagos al vuelo es comparable con la que tuvieron algunos reptiles voladores y la que tienen aves actuales; en la figura se pueden observar precisamente los mecanismos de adaptabilidad en los miembros anteriores que tuvieron diferentes vertebrados voladores, entre ellos el murciélago, y cómo es esta modificación en el hombre.
Conclusión

Como ya hemos señalado, la investigación de los quirópteros se ha centrado principalmente en el conocimiento de su conducta ambiental, alimenticia o patológica. Quedan por abarcarse campos de estudio muy importantes como la anatomía y fisiología de estos animales. Los estudios paleontológicos —como el realizado en las grutas de Loltún por Arroyo Cabrales y Ticul Álvarez— y los estudios de fósiles o materiales arqueozoológicos —como los de Valadez— son una alternativa en el campo de investigación científica que bien puede explicar la extraordinaria adaptabilidad de estos minúsculos mamíferos así como su relación con el hombre en la época prehispánica.

Los murciélagos han llamado poderosamente la atención del hombre desde épocas remotas, lo que ha llevado, incluso, a tejer falsas creencias y a atribuirles misteriosos poderes sobrenaturales. Han estado presentes, de diversas formas, en muchas culturas, entre ellas las mesoamericanas. En leyendas nahuas aparece como producto del semen de Quetzalcóatl derramado en una roca y como mensajero de los dioses.

Es tal el culto que se brindaba al murciélago en la época prehispánica que en el palacio de Tetitla y el Barrio de los comerciantes, en Teotihuacan, durante las excavaciones arqueológicas se encontraron figurillas zoomorfas que representan verdaderos quirópteros; el hallazgo del dentario y cráneo del murciélago en la cueva teotihuacana así lo confirma y, como menciona el doctor Valadez:

La presencia del murciélago Myotis velifer es un aspecto de enorme valor, dado que los restos de quirópteros en sitios arqueológicos son muy poco comunes. Esta especie es un pequeño organismo, común en la región, que se alimenta de insectos y duerme en huecos de árboles y casas abandonadas. Las cuevas estudiadas durante el proyecto no son un sitio adecuado para que se convirtiera en su refugio, por lo que es lógico suponer que el animal se cazó y posteriormente se llevó a estas...

¿Medicina?, ¿religión?, ¿simbolismo?, ¿superstición?; las investigaciones arqueozoológicas con murciélagos pueden dar respuesta a estas y otras preguntas.
Bibliografía
Arroyo-Cabrales, Álvarez, Ticul. Restos óseos de murciélagos procedentes de las excavaciones en las grutas de Loltún. Colección Científica, Instituto Nacional de Antropología e Historia, México, D.F., 1990.
Arroyo-Cabrales, Polaco, O. “Revisión de los vampiros fósiles (Chiropterae: Phyllostomidae, Desmodontinae) de México”, en: Homenaje al profesor Ticul Álvarez. Colección Científica, Instituto Nacional de Antropología e Historia, México D.F., 1997.
Flores Crespo, R. Prevención de la rabia paralítica bovina y el control de los murciélagos vampiros. Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agropecuarias y Pecuarias; taitene, México D. F.,1996.
Quiroz, L.D., et al. Análisis palinológico del contenido gastrointestinal de murciélagos. Colección Científica, Instituto Nacional de Antropología e Historia, México, D.F., 1986.