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Se extiende la temporada de derretimiento en el Ártico

Se extiende la temporada de derretimiento en el Ártico

       

Tomado de:http://ciencia.nasa.gov/ciencias-especiales/01apr_arcticice/

Consultado: 13 de abril de 2014. 9:32a.m.

12 de abril de 2014: Un nuevo estudio, llevado a cabo por investigadores del Centro Nacional de Datos sobre la Nieve y el Hielo (National Snow and Ice Data Center, o NSIDC, por su sigla en idioma inglés) y de la NASA, demuestra que la temporada de derretimiento del hielo marítimo del Ártico se está extendiendo por varios días cada década. La temporada de derretimiento se inició antes y está provocando que, en algunos lugares, el océano Ártico absorba la radiación solar adicional suficiente como para derretir hasta 1,20 metro (4 pies) del espesor de la capa del casquete de hielo del Ártico.

“El Ártico se está calentando y está causando que la temporada de derretimiento dure más”, dijo Julienne Stroeve, una científica de alto rango del NSIDC, ubicado en Boulder, quien también es una de las autoras principales del nuevo estudio, el cual ha sido aceptado para su publicación en la revista científica Geophysical Research Letters. “La prolongación de la temporada de derretimiento está permitiendo que se almacene más energía del Sol en el océano y que aumente el derretimiento del hielo durante el verano, debilitando de este modo la cubierta de hielo marítima”.


En un breve video se resumen los nuevos hallazgos relacionados con el hielo del mar en el Ártico y el calentamiento de los océanos. Reproducir el video, en idioma inglés

El hielo del mar en el Ártico se ha reducido abruptamente durante las últimas cuatro décadas. La cubierta de hielo del mar se está encogiendo y también está adelgazando, lo que hace pensar a los científicos que este siglo, durante el verano (boreal), podría haber un océano Ártico sin hielo. Según los registros satelitales, en los últimos siete años se han producido las siete extensiones de hielo marítimo más bajas de septiembre.

Para estudiar el inicio de la evolución del derretimiento del hielo marítimo y las fechas de congelamiento desde 1979 hasta el presente, el equipo de Stroeve utilizó datos de los sensores de microondas pasivos proporcionados por el Radiómetro Nimbus-7 de Microondas con Barrido Multifrecuencial (Nimbus-7 Scanning Multichannel Microwave Radiometer, en idioma inglés), de la NASA, así como del Generador de Imágenes y Sensor Especial de Microondas y del sensor SSMIS, colocados a bordo de la nave espacial del Programa de Satélites Meteorológicos de Defensa (Defense Meteorological Satellite Program, en idioma inglés). Cuando el hielo y la nieve comienzan a derretirse, la presencia de agua provoca picos en la radiación de microondas que emiten los copos de nieve, y esto es lo que pueden detectar dichos sensores.

Los resultados demuestran que, a pesar de que la temporada de derretimiento se está alargando en ambos extremos, con un precoz derretimiento que comenzó en la primavera (boreal) y un tardío congelamiento que se produjo en el invierno (boreal), el fenómeno predominante que prolonga el derretimiento es el inicio tardío de la temporada de congelamiento. Algunas áreas, como los mares de Beaufort y Chukchi, se están congelando entre 6 y 11 días más tarde por década. Aunque las variaciones en el inicio del derretimiento son más pequeñas, el ritmo del comienzo de la temporada de derretimiento tiene un impacto mayor sobre la cantidad de radiación solar que absorbe el océano porque coincide con el momento en el cual el Sol está más alto y brilla más en el cielo del Ártico.

A pesar de las grandes variaciones regionales en el inicio y en la finalización de la temporada de derretimiento, la temporada de derretimiento del Ártico se ha extendido, en promedio, 5 días por década desde 1979 hasta 2013.

Visite nasa.gov para obtener más información sobre esta investigación.

Créditos y Contactos
Funcionaria Responsable de NASA: Ruth Netting
Editor de Producción: Dr. Tony Phillips
Traducción al Español:
Editora en Español:
Formato:

Correo del Maestro Núm. 65,octubre 2001
   
Los murciélagos a través del ojo de la ciencia - Bernardo Rodríguez Galicia

Únicos en su clase, los murciélagos son mamíferos que poseen la virtud de volar; cuentan con diversos hábitos alimenticios que van de lo frugívoro

a lo nectívoro, piscívoro, insectívoro, omnívoro e, inclusive, los hay hematófagos (murciélagos vampiros), es decir que se alimentan de sangre. Son de costumbres  nocturnas y se comunican, principalmente, por un complejo sistema de sonar.

La característica de volar, así como su aspecto físico, han dado origen, en gran cantidad de idiomas, al vocablo con que se designa a este animal. En alemán se le llama fledermaus, en sueco fladermus, en danés flagger-mur, ‘ratón que vuela’; en chino sein shii, ‘ratón celeste’; en náhuatl químich-papálotl, ‘ratón mariposa’; en francés chauve-souris, ‘ratón calvo’; en portugués y español morcego y ‘murciélago’, respectivamente, vocablos que quieren decir ‘ratón ciego’. Sin embargo, a pesar del amplio conocimiento físico que se tiene de estos animales, es increíble que existan tan pocas investigaciones sobre ellos. La mayoría de ellas se refiere a cómo realizan su vuelo, al contenido estomacal o alimenticio y a las patologías que transmiten a través de algunos virus como el de la rabia. Otras, las de carácter arqueológico o paleontológico, son las menos.

 
Estudios de murciélagos polinizadores

Quizá el papel ecológico más importante del murciélago es el de agente polinizador. De ahí el amplio número de trabajos realizados sobre este tema. Dichas investigaciones tienen su origen en la segunda mitad del siglo XVIII, sin embargo, las más importantes aportaciones se realizaron desde mediados del siglo XX. Destacan los trabajos de Baker y Harris, en Ghana, sobre las visitas de los murciélagos de los géneros Epomophorus y Nanonycteris a las inflorescencias de Parkia clappertoniana. En estos estudios se resalta la importancia de ambos murciélagos en el proceso de polinización de esta leguminosa a la cual llegan en busca de néctar, tal como lo demuestra un análisis estomacal.

En 1960, el científico brasileño Carvalho observó que ejemplares de Crescentia cujete (Bigniniaceae), Alexa grandiflora (Leguminosae), Hymemae courbaril (Leguminosae), Crataeva benthami (Capparidaceae) y Parkia gigantocarpa son visitados por tres especies de murciélagos: Glossophaga s. soricina, Phyllostomus d. discolory Phyllostomus h. hastatus. En su investigación, Carvalho trató de observar el comportamiento de plantas y murciélagos. El examen del contenido estomacal de algunos ejemplares capturados reportó la presencia de restos de insectos, restos vegetales, néctar, pulpa de fruta y granos de polen. Un año más tarde el mismo Carvalho estudió la alternancia de recursos alimenticios utilizados por los murciélagos ya mencionados y sugirió que esto obedece a sus necesidades fisiológicas (Quiroz, et al., 1986).

Ese mismo año (1961) Alcorn et al. verificaron la actividad polinizadora del murciélago del género Leptonycteris sobre el cactus gigante (Saguaro), Carnegia gigantea.

En México, Bernardo Villa (1967), al citar la dieta de los murciélagos mencionó también varios géneros como visitantes de diversas plantas: a Glossophaga lo observó frecuentando flores de Musa (Musaceae) y Lemaireocereus (Cactaceae); a Leptonycteris lo menciona sobreviviendo al cautiverio gracias a una dieta constituida por néctar de Ipomoea (Convulvulaceae) y a Choeronycteris lo encuentra cubierto de polen de la misma planta al ser capturado, al igual que a Hylionycteris, cubierto con polen de Teobroma (Sterculiaceae), (Quiroz, et al., 1986).

En 1969 Álvarez y González estudiaron el contenido palinológico del estómago de murciélagos mexicanos de la subfamilia Glossophaginae; el propósito era establecer los hábitos alimenticios y competencia entre estos mamíferos estimando la cantidad de granos de polen en sus tractos digestivos.

Baker y colaboradores, en 1971, efectuaron un trabajo con Ceiba acuminata y encontraron que sirve como fuente de alimento a varias especies animales que la visitan, incluyendo a los murciélagos. Los autores mencionan que los quirópteros actúan como verdaderos polinizadores.
 
Los hábitos alimenticios de los murciélagos son muy diversos. Hay especies carnívoras, frugívoras, piscívoras, nectívoras, hematófagas e, incluso, algunas que se alimentan de polen. En la fotografía podemos ver un murciélago frugívoro.

En la provincia de Guanacaste, Costa Rica, Heithaus et al. realizaron un estudio para establecer la posible relación y estrategias de la polinización de Glossophaga soricina y Phyllostomus discolor —ambos nectívoros— con respecto a la leguminosa de la especie Bauhinia pauletia.

Más tarde, Howell publicó un artículo en el que presentó los resultados obtenidos de las investigaciones que él realizó en México y Estados Unidos sobre la sensibilidad auditiva y vocalización ultrasónica entre murciélagos de la familia Glossophaginae, en el que menciona que existe una relativa diferencia entre las especies, la que está condicionada por sus preferencias alimenticias.

Sazima y Sazima (1977) encontraron en Brasil a Phyllostomus discolor, Glossophaga soricina y Anoura caudifera alimentándose con las flores de Bauhinia; observaron también a P. discolor visitar las flores de Lafoensia glyptocarpa (Lythraceae) y dedujeron que, dependiendo de la cantidad de flores que presente la planta, esta especie de murciélago llega a ella de manera independiente o bien agrupándose en manadas (Quiroz, et al., 1986). Finalmente, estos mismos autores en 1978 destacaron la importancia que tienen los murciélagos Glassophaga soricina y Corollia perspicillata en la polinización de la ‘flor de la pasión’, Passiflora mucronata (Passifloraceae).
 
La adaptabilidad de los murciélagos al vuelo es comparable con la que tuvieron algunos reptiles voladores y la que tienen aves actuales; en la figura se pueden observar precisamente los mecanismos de adaptabilidad en los miembros anteriores que tuvieron diferentes vertebrados voladores, entre ellos el murciélago, y cómo es esta modificación en el hombre.
Conclusión

Como ya hemos señalado, la investigación de los quirópteros se ha centrado principalmente en el conocimiento de su conducta ambiental, alimenticia o patológica. Quedan por abarcarse campos de estudio muy importantes como la anatomía y fisiología de estos animales. Los estudios paleontológicos —como el realizado en las grutas de Loltún por Arroyo Cabrales y Ticul Álvarez— y los estudios de fósiles o materiales arqueozoológicos —como los de Valadez— son una alternativa en el campo de investigación científica que bien puede explicar la extraordinaria adaptabilidad de estos minúsculos mamíferos así como su relación con el hombre en la época prehispánica.

Los murciélagos han llamado poderosamente la atención del hombre desde épocas remotas, lo que ha llevado, incluso, a tejer falsas creencias y a atribuirles misteriosos poderes sobrenaturales. Han estado presentes, de diversas formas, en muchas culturas, entre ellas las mesoamericanas. En leyendas nahuas aparece como producto del semen de Quetzalcóatl derramado en una roca y como mensajero de los dioses.

Es tal el culto que se brindaba al murciélago en la época prehispánica que en el palacio de Tetitla y el Barrio de los comerciantes, en Teotihuacan, durante las excavaciones arqueológicas se encontraron figurillas zoomorfas que representan verdaderos quirópteros; el hallazgo del dentario y cráneo del murciélago en la cueva teotihuacana así lo confirma y, como menciona el doctor Valadez:

La presencia del murciélago Myotis velifer es un aspecto de enorme valor, dado que los restos de quirópteros en sitios arqueológicos son muy poco comunes. Esta especie es un pequeño organismo, común en la región, que se alimenta de insectos y duerme en huecos de árboles y casas abandonadas. Las cuevas estudiadas durante el proyecto no son un sitio adecuado para que se convirtiera en su refugio, por lo que es lógico suponer que el animal se cazó y posteriormente se llevó a estas...

¿Medicina?, ¿religión?, ¿simbolismo?, ¿superstición?; las investigaciones arqueozoológicas con murciélagos pueden dar respuesta a estas y otras preguntas.
Bibliografía
Arroyo-Cabrales, Álvarez, Ticul. Restos óseos de murciélagos procedentes de las excavaciones en las grutas de Loltún. Colección Científica, Instituto Nacional de Antropología e Historia, México, D.F., 1990.
Arroyo-Cabrales, Polaco, O. “Revisión de los vampiros fósiles (Chiropterae: Phyllostomidae, Desmodontinae) de México”, en: Homenaje al profesor Ticul Álvarez. Colección Científica, Instituto Nacional de Antropología e Historia, México D.F., 1997.
Flores Crespo, R. Prevención de la rabia paralítica bovina y el control de los murciélagos vampiros. Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agropecuarias y Pecuarias; taitene, México D. F.,1996.
Quiroz, L.D., et al. Análisis palinológico del contenido gastrointestinal de murciélagos. Colección Científica, Instituto Nacional de Antropología e Historia, México, D.F., 1986.